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Mujeres y tecnología. Buscamos compañeras

En nuestra cooperativa tecnológica somos nueve hombres y una mujer. Martha ha sido la última socia en incorporarse y hasta hace poco Jamgo había sido siempre un entorno 100% masculino. Esto no es una novedad en los espacios de trabajo tecnológicos, donde es difícil aunar mujeres y tecnología. De hecho, según el estudio European Startup Monitor, alrededor del 86% de los impulsores de las startups tecnológicas son hombres con una media de edad de 30 años.  Si bien es cierto que Jamgo no es una startup, el dato resulta revelador para entender lo masculinizado del sector.

La cooperativa ha crecido de 3 a 10 socios de manera orgánica en casi 6 años. En la mayoría de ocasiones, se han incorporado personas con las que ya se había trabajado, es decir, personas de confianza de los socios que había en cada momento. La reducida presencia de mujeres en entornos tecnológicos nos ha llevado a la situación actual. A día de hoy nos seguimos enfrentando al problema de que, cada vez que damos el paso de conocer a gente interesada en la cooperativa en entornos cercanos, se nos acercan hombres de manera natural. Nueve en los últimos dos meses, para ser exactos.

Somos conscientes de la desigualdad de género de la organización y es un tema recurrente en asambleas, reuniones y charlas informales. Si atendemos a los datos, según el Ministerio de educación, del total de matriculados en el sistema universitario español en el curso 2013-2014, un 54,3% son mujeres. Sin embargo, este porcentaje se reduce a solo el 26% cuando se trata de carreras de ingeniería. A menudo, intentamos entender el porqué y, aunque somos conscientes de la dificultad de acotar las causas, los mismos factores nos vienen a la cabeza una y otra vez. Estereotipos sobre el rol de la mujer, diferencias culturales en el retorno a la sociedad, falta de modelos a seguir, predominio de hombres en entornos tecnológicos, comportamientos discriminatorios generalizados debido a la alta competitividad del sector.

Sin ir más lejos, cuando buscamos información sobre el tema, al introducir las palabras ‘mujeres y tecnología’ en el buscador de Google, la primera sugerencia es ‘mujeres y tecnología humor‘. Si aceptamos la sugerencia como válida, el buscador nos devuelve infinidad de páginas con chistes acerca del papel de las mujeres en la tecnología. Chistes que nos recuerdan como de inadecuadas, torpes y poco válidas son las mujeres a la hora de tratar con cualquier aparato con teclas y una pantalla. Estos escritos que Google cataloga de humor, forman parte de un engranaje que se activa desde la infancia con los intereses diferenciados y que hace que las mujeres no se sientan adecuadas para cierto tipo de tareas.

Por suerte, estamos viviendo con alegría y esperanza el surgimiento de varios grupos de mujeres tecnólogas en Barcelona que se están organizando para apoyarse mutuamente y para decir a las demás mujeres que ellas también pueden ser tecnólogas, geeks o, básicamente, lo que les de la gana. Tech&ladies o Women Who Code, son dos ejemplos de grupos con los que hemos iniciado conversaciones. Asociarse y coordinarse para plantar cara a las injusticias, aquí las mujeres sí que llevan la delantera. De hecho, según una encuesta del 2012 en xarxanet.org  el perfil que caracteriza el voluntariado y el asociacionismo es el de una mujer de entre 20 y 40 años.

Jamgo es muy diferente a la mayoría de sitios donde se hace software: enfocamos una gran parte de nuestros esfuerzos a que los proyectos en los que invertimos nuestro tiempo tengan un retorno social positivo. Además, ponemos en práctica la horizontalidad (tomamos las decisiones entre todos) y hacemos esfuerzos poner en el centro las vidas de las personas, y no el capital. Entendemos que contribuir positivamente a la sociedad pasa por construir equipos más diversos y paritarios. No se trata sólo de una cuestión de cuotas para conseguir aumentar la representación de las mujeres, que también, sino de visibilizar y revertir unas dinámicas que forman parte de nuestra sociedad y que llevamos incorporadas.

Es por ello que estamos en búsqueda activa de mujeres tecnólogas.

Queremos un equipo más representativo, con una visión más amplia del mundo y con unas formas de hacer más equilibradas. Al fin y al cabo, somos conscientes de que si de verdad queremos poner la vida en el centro, necesitamos mujeres con conciencia a nuestro lado. ¿Te animas? Escríbenos en este formulario.