Horizontalidad

Horizontalidad: asambleas trimestrales y facilitación

Hemos elegido un espacio neutro. Una sala grande y privada en un oasis cooperativista como el Grupo Ecos, alejada de las estrecheces y ajena al espacio en que la parte más productiva de nuestro trabajo sucede día a día, parece el escenario ideal para comenzar la jornada. Es nuestra segunda asamblea trimestral. En nuestro afán por ir perfeccionando la horizontalidad, los procesos organizativos y de participación, hemos decidido incluir este espacio trimestral en el que tratar cuestiones societarias. El resultado es realmente positivo y todos sentimos que nos ha dotado de la capacidad, como grupo, de tomar decisiones más consensuadas y de ir definiendo más aspectos políticos de nuestro proyecto.

Uno de los valores principales que define a Jamgo es la horizontalidad. Hemos creado un espacio de trabajo donde todos los trabajadores son socios de la organización y donde todo el mundo es remunerado de la misma manera. En el marco teórico no hay diferencias entre unos socios y otros y alguien que se ha incorporado a la cooperativa hace dos meses tiene exactamente los mismos derechos y obligaciones que los socios fundadores. Al mismo tiempo, somos conscientes de que la horizontalidad total no deja de ser un marco teórico en el que nos movemos y conocemos de primera mano las carencias de la práctica. Es por ello que la concebimos como un proceso en construcción. Como algo hacia donde queremos dirigirnos, pero que en ningún caso supone un camino cerrado y terminado.

Así, conscientes del camino recorrido y del que queda por recorrer, hemos decidido iniciar un proceso de facilitación con las compañeras de Fil a l’agulla. Nuestra intención es mejorar la comunicación entre nosotros, crear nuevos espacios de diálogo y seguir avanzando en el camino de construir un proyecto que vaya más allá de un simple espacio de trabajo. Tenemos la primera sesión con ellas pocos días después de la asamblea trimestral, lo que hace fácil de recordar los puntos más fluidos de la organización y donde creemos que queda trabajo por hacer.

Así, nos volvemos a encontrar en otra sala grande dos días después, pero esta vez no hay orden del día. Llegamos a la sesión de facilitación con muchas expectativas y, a la vez, sin saber muy bien qué nos espera. Y así, entre fríos, nerviosos e indiferentes, comenzamos. Gracias a la ayuda de Neus nos vamos animando a explicar quienes somos. Trascurre la sesión y hay incluso quien se lanza y comparte con el resto como se siente, que no siempre es fácil. El punto álgido llega cuando le explicamos a Neus que hay algo que sí compartimos todos y cada uno de nosotros: venimos de la empresa tecnológica tradicional, en la que no nos sentíamos a gusto como trabajadores y Jamgo es el espacio que estamos construyendo para poner en el centro las vidas de las personas trabajadoras. Esto nos conecta y nos hace sentir libres de compartir más cosas con el grupo, algunas que no habíamos compartido antes.

Al acabar la sesión, sabemos que esto ha sido solo el inicio: una toma de conciencia de la importancia de equilibrar el peso de los liderazgos, de la importancia de vigilar aspectos como la escucha activa y la consideración más igualitaria de todas las opiniones, de la importancia de seguir deconstruyendo las dinámicas de género en un ambiente masculinizado. Sin embargo, la sesión también ha sido una toma de conciencia de todo el camino que ya hemos recorrido hasta llegar al punto en el que nos encontramos y de todos los logros conseguidos. En cierta manera, hemos entendido que cuidarnos nos hará tener un entorno más productivo y eficiente, pero lo más importante es que cuidarnos los unos a los otros es una parte esencial del sueño común que compartimos: construir un entorno donde poner en el centro las vidas de las personas.