cooperativismo en las TIC

El futuro del cooperativismo en las TIC está en las aulas

El quinto principio del cooperativismo habla de la educación, capacitación e información. “Las cooperativas brindan educación y capacitación a sus socios y empleados para que los mismos puedan contribuir eficazmente al desarrollo de la cooperativa”. En la historia de Jamgo, la mayoría de sus socios han pasado por procesos de formación escogidos. Desde cursos de cooperativismo y economía solidaria a formaciones específicas de tecnología pasando por clases de idiomas. La formación es para nosotros uno de los pilares del desarrollo personal y profesional y es necesaria para poner en el centro las necesidades de los socios sin reproducir un modelo de alienación por el trabajo.

Sin embargo, el quinto principio del cooperativismo también habla de “difundir el cooperativismo y sus beneficios al público en general, especialmente a jóvenes, líderes de la comunidad y a los medios de opinión”. Si bien es cierto que ya habíamos participado como grupo y a título individual en eventos de visibilización del cooperativismo (FESC, Grup Ecos), no es tan habitual que lo hagamos en ámbitos más alejados del propio movimiento cooperativista. No por desinterés, sino más bien por falta de espacios para ello. Así, recibimos con ilusión la invitación a compartir nuestra experiencia como cooperativa del mundo de las TIC con los más jóvenes en el Instituto Puig Castellar de Santa Coloma de Gramenet.

Oscar, uno de los profesores del instituto, se puso en contacto con nosotros y nos pidió compartir el proyecto de Jamgo con los alumnos de FP en ciclos relacionados con la tecnología. Nos recibió en el auditorio del Instituto un grupo de jóvenes entusiastas dispuestos a escuchar nuestra historia y a hacernos muchas preguntas. Hablamos de horizontalidad, de igualdad, de feminismo, de confianza mutua, de comercio justo. La ronda de preguntas nos sirvió para darnos cuenta de que muchas de las dudas que surgían no distan mucho de aquellas que suelen surgir en otros ámbitos al explicar un proyecto cooperativista en el que se trabaja acorde unos valores distintos al rendimiento económico.

¿Es económicamente viable una empresa que no persiga como objetivo primordial el beneficio económico? ¿Qué tipo de proyectos tecnológicos se pueden realizar desde una cooperativa? ¿Dentro del mundo del software, es realmente viable desarrollar soluciones opensource? ¿Cómo es posible gestionar el trabajo dentro de una estructura totalmente horizontal como es Jamgo?

Fue fácil explicar que la realidad es que la horizontalidad no impide que cada miembro de la cooperativa tenga funciones distintas. En Jamgo, seguimos teniendo el rol de gestión de proyectos, desarrollo, diseño, comercial, etc. Les explicamos que la diferencia reside en que nadie está por encima de los demás y que, además, esto nos permite cobrar un salario justo por el trabajo que hacemos. Del mismo modo, a nivel técnico, la cooperativa tampoco tiene ninguna desventaja respecto a otro tipo de forma empresarial. Está formada por trabajadores y cada uno de los trabajadores aporta un nuevo conocimiento y experiencia que enriquece las soluciones tecnológicas que desarrollamos.

Como Jamgo, esta primera experiencia de presentación del proyecto a alumnos de instituto nos ha resultado muy ilustrativa de la importancia de hablar con los jóvenes y difundir otras maneras de hacer economía. Muchos de los mensajes que llevamos grabados a fuego, como la ineficiencia de la horizontalidad o la imposibilidad de tener un salario digno si se tienen en cuenta criterios más allá del beneficio económico, los adquirimos desde la más temprana juventud. Por otro lado, como tecnólogos, también nos parece importante hacer pedagogía y desmontar el mito del programador emprendedor que comienza trabajando en un garaje y se enriquece. La importancia de estimular el imaginario colectivo con otras formas de hacer las cosas es un reto del mundo cooperativista, pero también del mundo de las TIC. Por ello, esperamos tener más oportunidades para intentar que  los más jóvenes se planteen, al menos, que hay vida en la tecnología más allá de los abusos del sector y las consultoras que se enriquecen a costa de los trabajadores.