Final de curso y toma de conciencia del camino recorrido

Ya está aquí agosto. Nos pilla, como siempre, desprevenidos, inmersos en un sprint final que no acaba nunca. En medio de proyectos que nos ilusionan y nos atrapan. El trasiego de la oficina es más modesto que en cualquier otra época del año. Y eso que las virtudes del teletrabajo hacen que la presencia no sea siempre intensa en Doctor Trueta. Las cooperativistas también tenemos derecho a unos días de parón, de toma de conciencia, de volver a configurar ordenadores o de puro hedonismo.

Acaba un curso intenso. Entre las asignaturas más complicadas, sin duda, la de la perspectiva de género. El primer trimestre del año empezó con fuerza, con la incorporación de la primera socia de la cooperativa y con una asamblea anual que sentó las bases para la asamblea trimestral. Autoimponernos comunicarnos cada tres meses en un espacio diferente a donde trabajamos habitualmente ha supuesto una mejora cualitativa a nivel de dinámicas internas del grupo. Por otro lado, autoimponernos la entrada exclusiva de socias en la cooperativa ha abierto muchos espacios de reflexión en torno al género y la tecnología.

Nos adentramos en la segunda mitad del curso más conscientes en cuanto a los roles internos, las dinámicas de género y la necesidad de comunicarnos. Aunque también, más conscientes del esfuerzo que supone revertirlos. Y así, impulsados por la adrenalina de la deconstrucción y el aprendizaje, decidimos seguir profundizando en la construcción de la horizontalidad con la ayuda de las compañeras de Fil a l’agulla. Revisar los liderazgos y tratar de analizar los conflictos internos no es un camino fácil, pero forma parte de la toma de conciencia de la necesidad de cuidarnos unas a otras.

El curso no ha venido solo acompañado de cambios a nivel de las dinámicas de la cooperativa sino, por suerte, también de proyectos en los que creemos, que nos han hecho ilusionarnos. Desde la web de las compañeras de Pam a pam, que verá la luz en breve, a la web de la revista Opcions, que ya estrenamos con ilusión en plena efervescencia del curso. Proyectos llenos de carga transformadora y mucha reflexión acerca de cómo comunicar las alternativas.

Si hacemos balance, ha sido un curso positivo y lleno de esperanzas compartidas. Desde el minúsculo gesto de cambiar las cápsulas de café tradicionales por unas reutilizables al gran reto que ha supuesto la incorporación de las tres primeras socias de la cooperativa. Ahora disminuimos el ritmo por vacaciones, pero sabemos que nos espera una vuelta trepidante: una FESC que llega dispuesta a abrir espacios de debate del Procomún, más sesiones de Fil a l’agulla, más proyectos que emocionan y la construcción de nuevos horizontes conjuntos. En palabras de las compañeras de la XES, estamos construyendo un mundo donde hacemos todo lo que decían que no podíamos hacer. Que el descanso sirva de toma de conciencia.